Semblara

Pasos para organizar una sesión de fotos de retrato siendo aficionado

Le subo el mentón a mi tía dos dedos con la mano libre, sin soltar la Canon con la otra, y la sombra que le caía derecha sobre el cuello se le acomoda bajo la mandíbula de un solo golpe. Ahí la cara se le llena de volumen y yo disparo antes de que se mueva. Es de las primeras cosas que reviso en cualquier sesión de retrato con luz natural para principiantes, ya sea en el corredor de la casa en Barrio Abajo o media cuadra más allá, en plena calle: si esa sombra no cae donde debe, ninguna técnica fotográfica que apliques después arregla el resto.

Una lectora, Yessica Molina, me escribió hace poco preguntando —sin comas, sin puntos, todo junto, como escribe siempre— si era mejor quedarme fija en un lugar conocido o salir a buscar luz distinta cada sábado. No hay una respuesta que sirva para las dos, porque organizar una sesión de retrato cambia por completo según el terreno que pises.

Fija en el corredor o suelta en la calle

El corredor de mi tía tiene una ventaja que ninguna calle te va a dar: la luz se comporta igual sábado tras sábado, así que uno aprende a leerla rápido y sin sorpresas. Salir a la Ciclovía de la Avenida Murillo es otra cosa. Ahí la luz se mueve con las nubes, con los ciclistas que pasan y tapan el sol un segundo, con la sombra de un árbol que la semana anterior no estaba en ese punto exacto. La lectura de luz natural que uno perfecciona en un lugar fijo no sirve igual en la calle; es una habilidad aparte, y ya la he tocado en otro texto sin meterme más a fondo aquí.

Preparar la sesión cuando el fondo no se mueve

En el corredor, la preparación se concentra en la ropa y en el clóset de mi tía, porque el fondo —la pared turquesa, la sombra del techo— ya lo conozco de memoria. Colores sólidos, nada de rayas que confundan al sensor ni brillantes que reboten donde no queremos; para quien recién empieza, saber qué ropa para sesión de fotos de retrato elegir en climas cálidos ahorra la mitad de los dolores de cabeza. También reviso la Canon usada que le compré a mi primo, aunque comprar cámara de segunda es un tema con reglas propias que no caben en esta comparación. De los errores típicos que uno comete fotografiando en el corredor de una casa ya he escrito aparte, porque son varios y merecen su propio espacio.

Libreta con notas de una sesión de retrato para principiantes junto a un tinto, parte de organizar la ropa antes de disparar

No siempre funciona. Le pedí una vez a mi tía que sonriera bien grande para la cámara, de esas sonrisas de foto de cédula, y lo único que logré fue que se le pusiera la mandíbula dura como piedra. Ninguna foto de esa tanda sirvió. Ahí entendí que en un lugar fijo uno tiene tiempo de sobra para corregir un gesto que no salió, y ese tiempo es el verdadero lujo del corredor.

La luz natural de la Ciclovía no espera a nadie

Bisney Herrera, que trabaja conmigo respondiendo mensajes de la pyme, me acompañó una vez a la Ciclovía de la Avenida Murillo y, sin que nadie le preguntara nada, se puso a opinar sobre el fondo apenas bajamos del carro. En un lugar así no hay pared turquesa que uno conozca de memoria. El fondo cambia cada quince pasos, y con él la sombra. El corredor me regala algo parecido a un esquema de luz Rembrandt sin que yo arme nada; en la calle, si me descuido, el sol de frente aplana la cara entera y toca resolverlo rápido, con lo que haya a la mano. Ahí es donde sirve cargar algo tan simple como una cartulina blanca — te cuento cómo usar un reflector casero para mejorar retratos con luz natural sin gastar de más.

Reflector casero de cartulina blanca usado en una sesión de retrato con luz natural contra una pared turquesa

El calor húmedo de la tarde tampoco ayuda: el sudor en las manos hace que uno dude un segundo de más antes de disparar, y en la calle ese segundo de más se lo lleva un ciclista que cruza justo por el encuadre. Ajusto ISO, apertura y velocidad antes de que la persona se acomode, no después, porque en la calle no hay una segunda toma tranquila como en el corredor. Con el lente a 50mm entero, sin abrirlo del todo, el encuadre me obliga a acercarme más de lo que acerca cualquier zoom, y ese acercamiento es casi la mitad del truco. Aunque el porqué técnico de ese lente da para otro texto completo. Para sostener el pulso cuando hay gente pasando y uno no puede pedir calma, esos trucos prácticos para lograr fotos de retrato nítidas con cámaras viejas sirven igual en la calle que en el corredor.

Manos de una fotógrafa aficionada revisando en la pantalla LCD un retrato recién tomado con luz natural

Dirigir a alguien que nunca ha posado

Dirigir a mi tía es fácil porque ya sabe lo que le voy a pedir —mírame un momentico, así, sin sonreír— y se suelta rápido. Dirigir a alguien nuevo en plena Ciclovía, un conocido de un conocido que accedió a posar quince minutos, es otro ejercicio: hay que ganarse la confianza caminando, no sentados en una mecedora conocida. Hubo un módulo entero sobre dirección de modelos que vi una vez y se me borró de la cabeza en cuestión de días, quizás porque enseñaba a hablarle a un extraño como si fuera modelo profesional, y ni mi tía ni el conocido de Bisney lo son. Lo que sí funciona en los dos lugares es dejar que la persona se olvide del lente, y ahí entra otra técnica completa sobre cómo posar a alguien que no es modelo que no voy a repetir en esta comparación. Para lograr esos fondos borrosos que hacen ver la foto más lograda de lo que en realidad costó, ayuda cómo dominar el modo manual para lograr retratos con fondos desenfocados, sea la pared del corredor o un poste de la Ciclovía lo que quede atrás.

Lente 50mm enfocando un retrato con fondo desenfocado, técnica fotográfica para principiantes en exteriores

Con cuál sesión te quedas

Si lo que quieres es aprender a leer la luz sin sorpresas y tener margen para corregir un gesto que no salió, quédate con el lugar fijo — el corredor, el patio de un vecino, cualquier rincón que puedas visitar varias veces. Si lo que buscas es una foto con energía de calle, con fondo que cambia y gente real pasando detrás, sal a caminar la Ciclovía de la Avenida Murillo un sábado en la tarde, aunque eso signifique resolver la luz sin margen de error. Yo hago las dos cosas, pero no el mismo día ni con la misma cabeza puesta. Cómo se pasa de no saber nada a sentirte segura organizando cualquiera de las dos en un mismo fin de semana es otra historia, ya contada aparte.

Pantalla de cámara con el retrato final de una sesión organizada en el corredor de Barrio Abajo

A Yessica le respondí eso mismo por mensaje: que no hay lugar mejor, hay lugar según lo que uno esté dispuesto a resolver con las manos ese sábado. Organizar una sesión de retrato siendo aficionada no es elegir el escenario perfecto, es saber qué te exige cada uno antes de sacar la cámara de la mochila.

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